La jornada dominicial del fútbol colombiano concluyó en el Estadio de Palmaseca con el agónico empate a un tanto (1-1) entre Deportivo Cali y Atlético Bucaramanga. Aunque hubo varias emociones a lo largo del encuentro, incluída una pena máxima desperdiciada en el local, los focos terminaron apuntando al amago de invasión y la gresca que hubo al final entre miembros de ambos equipos.
En materia deportiva, la apertura del marcador pudo llegar en la primera parte, cuando fue sancionada, tras revisión en el VAR, una pena máxima por infracción dentro del área contra el ‘Titi’ Rodríguez. El mismo delantero se hizo cargo de la ejecución y pateó al centro, pero Christopher Fiermarín salvó con los pies.
El que no falló fue José García sobre los 72 minutos, cuando aprovechó un centro pasado desde sector derecho para cabecear a quemarropa y con ello darle la ventaja a los santandereanos. Bajo este panorama, y con un ambiente hostil por la violencia de los hinchas en las tribunas y el amago de invasión de campo, llegó el empate del Cali con otra pena máxima, esta vez por mano de Kevin Londoño. Ahora el turno fue para Leyser Chaverra, que no perdonó.
Hasta ahí hubo fútbol… Tras esto, el entrenador Pablo Peirano entró al campo para reclamar una acción al juez central y el entrenador uruguayo terminó manoteándose con dos jugadores del Cali, lo cual generó una batalla campal entre jugadores y miembros del cuerpo técnico. Rojas se mostraron y el partido concluyó en medio del caos y la violencia…

