La Confederación Sudamericana de Fútbol ordenó una investigación del caso de un supuesto soborno que debió pagar el alcalde de Maracaibo (Venezuela) para que esa ciudad fuera designada sede de la final de la Copa América 2007.
Giancarlo Di Martino reveló que se le exigió un millón de dólares para poder organizar el juego y señaló a Eugenio Figueredo, vicepresidente de la entidad en esa época, como principal interlocutor de la negociación.
La Confederación era presidida por Nicolás Leoz, quien junto a Figueredo, resultaron involucrados en un escándalo de corrupción que sacudió a la FIFA en 2015 al ser acusados por la justicia de EE.UU. de recibir millonarios sobornos y comisiones.
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