El Inter de Milán fue suspendido y deberá disputar dos partidos como local a puerta cerrada y otro más sin la afición de la denominada ‘curva’, debido a los insultos racistas que pronunciaron los seguidores del club a los jugadores de raza negra del Nápoli, especialmente al defensor Kalidou Koulibaly.
El juez deportivo de la Serie A italiana comunicó su decisión en una nota oficial en la que subraya «los coros territoriales pronunciados durante todo el partido contra los hinchas del equipo rival» y también los «cánticos racistas contra Kalidou Koulibaly».
El juez además ha sancionado con dos jornadas de descalificación al propio Koulibaly y a Lorenzo Insigne del Inter por sus actitudes durante el partido en mención.
El Inter ha publicado un comunicado en el que ha efectuado un llamamiento al respeto y a la inclusión, y ha señalado que el club siempre ha estado comprometido para «ayudar a crear un futuro libre de discriminación».
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