Un latigazo desde fuera del área de Jorge Cabezas Hurtado a diez minutos del final permitió a Millonarios empatar 1-1 contra São Paulo y sumar un punto, que pudieron ser tres de no ser por el fallo del argentino Rodrigo Contreras desde el punto de penal.
En una noche fría y con las gradas medio vacías, el equipo brasileño dejó muchas dudas. Arrancó mal, con errores en el pase, precipitación y poca claridad de ideas. Lo que no esperaba el cuadro de Dorival era el regalo de Diego Novoa. Y es que Luciano disparó de lejos sin mucha fe y, de forma inexplicable, el guardameta colombiano puso las manos con debilidad y el balón siguió su camino al fondo de la red en el minuto 8.
Para la segunda parte, São Paulo no terminaba de sentenciar y el resultado corto animó al visitiante. Un mal despeje de Dória y una galopada desde el centro del campo de Cabezas Hurtado, recién ingresado, culminó con un golazo desde fuera del área en el minuto 80.
Envalentonados, los dirigidos por Fabián Bustos se encontraron a los pocos minutos con un penalti claro cometido por Dória, que derribó sin miramientos a Álex Castro. Pero Contreras golpeó horrible y envío el balón a las nubes de la capital paulista. Punto amargo para ambos, aunque con todo abierto para la última jornada.

